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miércoles, 10 de mayo de 2017

MACRON UNA VICTORIA SOLITARIA




Elección presidencial en Francia
Kadima! En Marche!
por Thierry Meyssan

Luego de haber puesto en la presidencia de la República sucesivamente un agente de la CIA y un lacayo de Qatar, los franceses vuelven a dejarse engañar –por tercera vez–, y en esta ocasión el engaño viene de un producto de la influencia israelí. Aún creen haber ahuyentado el espectro del fascismo votando por un candidato que goza del respaldo de la OTAN, de los Rothschild, de todas las grandes empresas de la Bolsa de París y de los grandes medios de prensa. Lejos de darse cuenta de su error, todavía se hallan bajo los efectos de una hipnosis, de la que probablemente no saldrán hasta el fin de las próximas elecciones legislativas.

Inmediatamente después del anuncio de su victoria electoral, el presidente democráticamente electo de la República Francesa pone distancia entre el pueblo y él. Rechazando todo baño de multitudes, Emmanuel Macron cruza, ostentosamente solo, la explanada del Louvre bajo la mirada de sus partidarios.

El equipo del ahora presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, logró poner a los franceses en estado de hipnosis. Con ello impuso la elección –con dos tercios de los votos válidos– de un hombre de sólo 39 años, cuyo partido fue creado en internet hace casi exactamente un año, y que nunca antes se había presentado a ninguna otra elección.

Esta “hazaña” es fruto del equipo de Steele & Holt, una misteriosa firma cuyo nombre hace referencia a la serie de televisión Remington Steele [1], en la que la directora de una agencia de detectives contrata a un ladrón –interpretado por el actor Pierce Brosnan– para que se presente a los clientes como si fuese él el jefe de la agencia.

Ni se moleste usted en buscar quién se esconde detrás de la firma Steele & Holt. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que sus dos principales clientes son la transnacional francesa AXA y la familia Rothschild. Todo el mundo sabe que Emmanuel Macron trabajó para los Rothschild, pero la contribución de estos a la organización de su partido político es un secreto bien guardado. En cuanto al gigante de los seguros AXA, se trata de una gran transnacional presidida por Henri de La Croix, quinto duque de Castries, quien preside también el think tank de la OTAN (el Grupo de Bilderberg), el Instituto del Bósforo (que es el think tank de Turquía) y, en Francia, el Instituto Montaigne (un think tank de derecha).

Por cierto, no está de más recordar aquí que el influyente Henry Kissinger invitó a Macron a la reunión anual del Grupo de Bilderberg realizada en 2014, junto a los también franceses Francois Baroin y Christine Lagarde, directora del FMI.

A través del Instituto del Bósforo se hizo posible detectar y sobornar a diferentes personalidades de derecha y de izquierda que han aportado su respaldo a Macron.

Fue en los locales del Instituto Montaigne donde tuvieron lugar las primeras reuniones de la nueva formación política creada para Macron, que incluso está domiciliada oficialmente en la dirección personal del director de ese instituto.

El nuevo partido francés debe su nombre, En Marche! [“¡En Marcha!”], al hecho que esas dos palabras corresponden a las iniciales de Emmanuel Macron. Si no se habría llamado En Avant! [“¡Adelante!”], que en hebreo sería Kadima!, nombre del partido israelí fundado por el general Ariel Sharon en 2005. Cuando alguien le señaló al viejo general israelí que el nombre de su nuevo partido recordaba el del partido de Mussolini –Avanti!–, Sharon replicó que esa era la orden con la que él mismo solía iniciar cada una de las operaciones que emprendía por iniciativa propia, como cuando invadió Beirut contradiciendo a su estado mayor.

Tanto Kadima! como En Marche! son partidos que se dicen centristas y en cuyo seno se reúnen personalidades tanto de derecha como de izquierda… y todos sabemos cuán “centrista” fue Ariel Sharon, general israelí que creó su propio partido para separarse de Benyamin Netanyahu. Ariel Sharon fue de hecho un colonialista que quería crear un Estado palestino que siguiese el modelo de los bantustanes sudafricanos. El apartheid era para Ariel Sharon la única vía que podía permitir la preservación de Israel. Netanyahu, por el contrario, un talmudista que se niega a aceptar la idea de compartir Palestina con los goyim [2]. Para Netanyahu los goyim deben ser expulsados de Palestina, si no es posible exterminarlos.

Volviendo a la situación política en Francia, seguramente nos enteraremos con el tiempo de por qué Macron quiso romper con el primer ministro socialista Manuel Valls. Por el momento, es notoria la insistencia que Valls está poniendo en tratar de unirse a En Marche!, sólo comparable al poco tacto que ha tenido Macron para rechazarlo observando que un grave conflicto los separa.

El fascismo en marcha

Para impulsar al candidato Macron, la firma Steele & Holt –léase la OTAN y los Rothschild– se apoyaron en las antiguas redes pro-estadounidenses de la Fondation Saint-Simon. Juntas orquestaron todo el show sobre «la amenaza Le Pen», logrando así que muchos electores resueltamente contrarios a Macron acabaron votando por él por temor a un resurgimiento del «nazismo» en Francia. Al no tener gran cosa que reprocharle a Marine Le Pen, le atribuyeron los crímenes de su padre y unas cuantas cosas más.

Esta manipulación demuestra que, en la «sociedad del espectáculo», la forma es más importante que el fondo. Reflexionemos juntos. ¿Cuáles son las características del fascismo? Decreta el fin de la lucha de clases recurriendo al corporativismo que reúne a patronos y obreros en el seno de las mismas organizaciones, decreta el fin de la dialéctica derecha-izquierda gracias a la creación de un partido único y, por consiguiente, decreta el fin de toda forma de oposición, garantizado por el uso de la fuerza.

Si bien la primera de esas características hubiese podido aplicarse a la visión de las cosas que tenía Jean-Marie Le Pen, no es menos cierto que ya no es aplicable a la visión de la sociedad que plantea su hija Marine.

En cambio, la dos primeras características del fascismo anteriormente citadas –fin de la lucha de clases mediante el corporativismo y fin de la dialéctica derecha-izquierda mediante la creación de una formación política– corresponden a la perfección con lo que plantea Macron, respaldado en la elección presidencial por todos los jefes de las grandes empresas de la bolsa de París… así como por la dirección de la CGT, el sindicato más representativo de la clase obrera francesa. El propio Macron no cuestiona la capacidad de los partidos de derecha y de izquierda para defender los valores que consideran suyos… pero llama a los líderes de esos partidos a que se unan al partido que él creó en aras de la defensa de «intereses comunes». De hecho, si la próxima cita electoral prevista en Francia –las elecciones legislativas– se desarrollan conforme a los deseos de Macron, eso será el inicio de la destrucción de la oposición. En todo caso, el unanimismo de la prensa escrita de ambas tendencias a favor del candidato Macron y la campaña desatada contra los sitios web que contradicen ese coro de uniformidad mediática sirven para darnos una idea clara de lo que ya está en preparación.

La Historia se repite. En 1940, los franceses apoyaron al mariscal Philippe Petain creyendo protegerse con ello del nazismo… y fue Petain quien instauró el fascismo. En 2017, acaban de votar por Macron por temor a la «extrema derecha»… y será Macron quien acabe instaurando el fascismo.

Una campaña lastrada por los “escándalos”

Es cierto que algunos electores deben haberse sentido incómodos ante las personalidades –bastante sui generis– de los candidatos y el uso, por una de las partes, de métodos de propaganda nunca vistos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Cuando tenía sólo 15 años, Emmanuel Macron tuvo una relación sexual con su profesora de teatro –23 años mayor que él–, no tardó en vivir con ella y se casaron 15 años después. Marine Le Pen heredó de su padre la presidencia del partido creado por él. Comenzó por limpiar esa formación política, llegando incluso a excluir a su propio padre. Si recurrimos a los términos que utilizan los psicoanalistas, Macron se casó con su madre y Marine Le Pen “mató” a su padre.

Pero lo más importante es que el equipo de Macron no vaciló en acusar a sus rivales de las peores traiciones, y sin la menor lógica pero teniendo la garantía de que los diarios regionales y nacionales –que ya controla en su totalidad– no se atreverían a emitir absolutamente ninguna crítica contra esas acusaciones, a pesar de todo lo absurdas que fueron. El candidato de la derecha, Francois Fillon, se ha visto así convertido a ojos de todos en un ladrón, a pesar de que no se ha comprobado ninguna de las acusaciones de las que fue objeto. Igualmente, Marine Le Pen es vista como la personificación misma del fascismo, aunque no ha defendido nunca las posiciones que se le atribuyen.

Una victoria solitaria

En cuanto se anunció que había sido electo, el futuro presidente Macron pronunció una breve alocución desde su cuartel general de campaña. Dijo unas cuantas banalidades, pero con el aire de gravedad del hombre que siente bruscamente el peso de las responsabilidades que acaban de caer sobre sus débiles hombros. Y luego se regaló a sí mismo un nuevo instante teatral con sus partidarios en la explanada del Louvre. Atravesó París en un cortejo de autos con cristales negros. Luego atravesó a pie, solo e inaccesible, la explanada del Louvre para subir al escenario allí instalado en su honor. Y desde ese lugar, al pie de la pirámide de cristal del museo del Louvre, como Napoleón Bonaparte, pronunció otro discurso, también lleno de lugares comunes pero con un tono encendidamente marcial, cuando él nunca ha combatido con armas. Para terminar, se rodeó de su familia y de unos cuantos militantes para entonar La Marsellesa.

Contrariamente a lo que siempre hicieron todos sus predecesores, Emmanuel Macron no estrechó ni una sola mano en toda esa velada triunfal. Nadie pudo acercársele. Macron no permitió que ninguna de las personalidades políticas que lo apoyaron apareciese junto a él y compartiese su victoria. Para cobrar el premio por haber traicionado sus partidos respectivos, esas personalidades tendrán que incurrir en nuevo acto de traición… aportando nuevamente su apoyo a los partidarios de Macron en las elecciones legislativas de junio.

Sólo entonces, ya con todas las riendas del poder en sus manos, el presidente Macron permitirá que los franceses salgan de la hipnosis. Cuando sea ya demasiado tarde.

¡Adelante, en marcha!
Thierry Meyssan
Fuente: red voltaire
[1] Transmitida en Latinoamérica bajo el título “Con temple de acero”. Nota del Traductor.

[2] Goy, en plural goyim, es el término, peyorativo, que utilizan los judíos para referirse a todo el que no es judío. Nota de la Red Voltaire.

viernes, 5 de mayo de 2017

FRANCIA: CAMPAÑA SUCIA



«¡Eso no!»
por Thierry Meyssan

En Francia, la campaña previa a la elección presidencial se ha apartado de la vía democrática. Estamos viendo un despliegue de medios destinados a condicionar a los electores nunca visto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El ejemplo que analizamos en este trabajo no deja lugar a dudas: se trata de una campaña de propaganda en el sentido dictatorial del término y su objetivo es conducir a la elección del candidato Emmanuel Macron.
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La actual campaña previa a la elección presidencial en Francia muestra características diferentes a todas las campañas electorales que se han desarrollado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial: por primera vez, un experimentado equipo de propaganda de guerra está trabajando a la sombra de uno de los candidatos.

Inicialmente favorito para ganar la elección, Francois Fillon fue eliminado en la primera vuelta sobre la base de toda una serie de acusaciones de nepotismo y corrupción que incluso le han valido ser llevado ante la justicia. Pero ninguna de esas acusaciones ha sido verificada hasta el momento.

De cara a la segunda vuelta, los electores franceses ahora se disponen a votar en masa a favor de un personaje contra el que manifestaban –también masivamente– hace sólo 2 años. Pero ahora van votar por él en aras de protegerse de un peligro que creen mucho más grave: la candidata Marine Le Pen.

Sin embargo, cuando se les pregunta a esos electores en qué consiste el peligro que esta candidata representa… no encuentran nada preciso que reprocharle y sólo logran citar una serie de críticas contra su padre.

Todas las publicaciones periódicas regionales y nacionales de Francia, sin excepción, denuncian el peligro que representa Marine Le Pen y llaman a cerrarle el camino votando por Emmanuel Macron.

Todos los franceses a los que preguntamos lo que piensan de la acusación en la que Emmanuel Macron afirmó que Marine Le Pen apoyó la invasión prusiana, ¡en 1870!, y la agresión alemana... en 1914, se rieron a carcajadas. La señora Le Pen nació… en 1968.

El video que incluimos en este trabajo ha sido objeto de una gran difusión tanto a través de los canales de televisión como en internet. Cuando lo mostramos a nuestros interlocutores franceses, todos recordaron haberlo visto antes y haber pensado que lo que el señor Macron estaba diciendo era realmente absurdo. Cuando volvimos a mostrarles el video, se quedaron pasmados al descubrir en esas imágenes las acusaciones que anteriormente los habían hecho reír.

O sea, se ha vuelto posible decir ese tipo de sandeces sin que nadie reaccione de inmediato. Veamos el video:


Agitando la medalla conmemorativa que se distribuye a los visitantes de la necrópolis de Notre Dame de Lorette, donde reposan los restos mortales de 45 000 combatientes de la Primera Guerra Mundial, Emmanuel Macron afirma que ese conflicto fue desatado por dirigentes que pensaban: «Somos mejores que nuestros vecinos, así que ¡vamos a destruirlos!» Seguidamente acusa a Marine Le Pen y sus amigos «refugiados en el castillo de Montretout» de compartir la misma ideología que el agresor y de querer empujar a Francia hacia una guerra similar. Y termina vociferando: «¡Eso no! ¡Eso no! ¡Eso no!»
El castillo de Montretout, donde creció Marine Le Pen, fue ocupado por los prusianos durante el asedio de París, en… 1870. La frase «refugiados en el castillo de Montretout» sugiere algún tipo de vínculo entre la niña que fue Marine Le Pen y Guillermo I, rey de Prusia y emperador de Alemania.
Los héroes de Notre-Dame de Lorette cayeron honrosamente en el campo de batalla en… 1914-1918. Y el objetivo de guerra del emperador Guillermo II ciertamente no era destruir Francia.
Es la primera vez que alguien inventa una relación de causa y efecto entre la guerra de 1870, la Primera Guerra Mundial y el Frente Nacional.

Es justo reconocer que la manera de presentar las cosas impidió a los electores percibir de forma consciente el sentido de las palabras de Emmanuel Macron, pero no comprenderlas inconscientemente.

Así se justifica en sus mentes que vayan a votar por un personaje que en realidad detestan, pero que supuestamente va a protegerlos de una mujer que dice representar a la Nación, a pesar de que ya traicionó a Francia en el pasado y de que tiene sobre su conciencia los millones de muertos de las guerras de 1870 y de la Primera Guerra Mundial.

Según el sociólogo Jean-Claude Paye [1], la enormidad de tales acusaciones, respaldadas por toda la prensa, sin excepción, literalmente petrifica a los franceses. Aturdidos, marchan como zombies hacia las urnas para votar como se les ordena que lo hagan.

Mientras más increíble, más fácil de hacer tragar.
Thierry Meyssan
Fuente: red voltaire

viernes, 17 de junio de 2016

CONVERSACIÓN A PUERTA CERRADA SOBRE LOS CONTAMINANTES QUÍMICOS



Disruptores endocrinos: la historia secreta de un escándalo
Imagen: AUREL
Esta semana, según diversas fuentes, la Comisión Europea se va a ocupar de las directrices relacionadas con los disruptores endocrinos. Lástima que todo este asunto se vea envuelto en la más oscura de las negociaciones, digna de secretos de Estados.

Por Stéphane Horel

Es uno de los secretos mejor guardados de Europa. Está encerrado en el laberinto de pasillos de la Comisión Europea, en un ambiente protegido al que sólo tienen acceso 40 burócratas acreditados. Y sólo con lápiz y papel. No se les permite el uso de teléfonos móviles.

Se trata de uno de los protocolos de seguridad más estrictos, mayor incluso que el de las negociaciones de la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversiones (TTIP) entre la Unión Europea y Estados Unidos: si los miembros del Parlamento Europeo quieren acceder a la documentación del TTIP sólo pueden hacerlo en la sala de lectura, comprobando con anterioridad el contenido de su bolsillos.

Es un Informe secreto de 250 páginas. Su título, en la jerga de la Comisión, es el de “Evaluación del Impacto”.

Se evalúa el impacto socieconómico de los reglamentos relacionados con un grupo de contaminantes químicos, conocidos como disruptores endocrinos. Estos productos químicos son capaces de interferir en el sistema hormonal de las especies animales, incluyendo los seres humanos, y se cree que es la causa de muchas enfermedades graves: cáncer, infertilidad, obesidad, diabetes, trastornos neurológicos.

Se encuentran en multitud de artículos de consumo, cosméticos, pesticidas y plásticos, tales como el bisfenol A (o BPA). Los sectores industriales se verán afectados por la regulación de estos productos químicos a medio plazo. Miles de millones de euros están en juego.



Una trama digna de una serie de televisión

La perspectiva de que haya restricciones, incluso tal vez prohibiciones, plantea serias preocupaciones entre los fabricantes. La Industria de los plaguicidas nunca ha ocultado su hostilidad a la aprobación de una normativa europea sobre los plaguicidas, con una serie de idas y venidas más propia de una serie de televisión.

El Parlamento se comprometió en el año 2009 a aprobar un texto en el que se diese tratamiento especial a los plaguicidas: los reconocidos como disruptores endocrinos no se permitirían en el mercado. Pero es algo que todavía no han llevado a buen término.

En concreto, el trabajo consistía en establecer unos criterios para identificar a estas sustancias. Sin estos criterios, la ley no puede ser aprobada. La Comisión tenía la obligación de que se pudiera discernir entre los disruptores endocrinos de otros productos químicos, es decir, los criterios para identificar estas sustancias.

Las autoridades nacionales de salud, la Industria y ONG están a la espera de una decisión sobre esos criterios de identificación, un instrumento que permita la regulación: restricciones en el uso de estas sustancias, o incluso la prohibición de determinados disruptores endocrinos.

De eso hace 7 años y todavía no se han redactado esos criterios.

Esta Evaluación de Impacto, con sus conclusiones tan extremadamente confidenciales (algo tan secreto como la ubicación de la Fuente de la Eterna Juventud), es la responsable de este retraso. No formaba inicialmente parte del plan, pero la Industria la solicitó con objeto de debilitar las directrices de regulación.

Tuvieron éxito en el verano de 2013, después de las grandes presiones ejercidas por la Industria de los Plaguicidas y de los Productos Químicos, que trabajan en tándem. Las actividades fueron coordinadas principalmente a través de sus organizaciones de presión con sede en Bruselas: European Crop Protection Association y European Chemical Industry Council.


Unos archivos hipersensibles

Las grandes empresas de producción de agroquímicos, los dos pesos pesados alemanes, BASF y Bayer, y la multinacional suiza Syngenta, están presentes en este campo de batalla.

La Secretaria General de la Comisión, Catherine Day, finalmente ha cedido a la petición de una Evaluación de Impacto en base a los opiniones divergentes dentro de la Comunidad Científica y los “potenciales impactos en los sectores de la Industria Química y del Comercio Internacional”, en referencia directa al TTIP, que está en fase de negociación.

En un Informe del 2 de julio de 2013, el entonces máximo responsable de la Unión Europea describía los criterios de regulación de los disruptores endocrinos como un “tema delicado”.

Un tema delicado era, y en un tema delicado se quedó.

El Parlamento Europeo dio una fecha límite para que la Comisión redactase los criterios: diciembre de 2013. Al ver que no se aprobaban, Suecia llevó a la Comisión ante los Tribunales. Este movimiento fue apoyado por Francia, Dinamarca, Finlandia y los Países Bajos, y también por el Parlamento Europeo y el Consejo, una configuración un tanto extraña dentro de Europa.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea no se retrasó en su respuesta.

Antes de Navidad de 2015, dictaminó que la Comisión, que es guardiana de los tratados, había violado “las leyes de la Unión Europea”. La sentencia decía que no veía esa “supuesta necesidad de evaluación de impacto de los criterios científicos” que la Comisión Europea había colocado en el centro de su defensa.

Pero ese mismo día, el portavoz de Lituania Vitenis Andriukaitis , Comisario Europeo de Salud, anunció sin rodeos que ese estudio de impacto se iba a realizar.

Es decir, que si ya de por sí el tema era hipersensible, se convirtió en inflamable.

¿Cuál es el coste de la enfermedad?

Los Parlamentarios europeos están indignados. Algunos de ellos han enviado cartas al Presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. Pero no tuvieron ningún efecto.

El pasado 13 de enero de 2016, el Presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, escribió a Juncker: el retraso de la Comisión es inaceptable. Se continúa con la Evaluación de Impacto, agregó Schulz, “haciendo caso omiso de la sentencia” del más alto Tribunal de la UE, y solicitó a la Comisión que se “cumpliese sin demora”. Este mensaje fue repetido en una segunda carta fechada el 10 de marzo.

Algunos estudios elevan los costes en la salud por la exposición a los disruptores endocrinos entre 157.000 millones y 288.000 millones de euros

Suecia, por su parte, sigue haciendo presión. En un documento de fecha de 13 de mayo, al que Le Monde ha tenido acceso, Suecia recordaba a la Comisión que el Tribunal “prohíbe el uso de consideraciones económicas para definir los criterios”.

Entonces. ¿cuál es la naturaleza de las consideraciones económicas contenidas en las 250 páginas del Estudio de Impacto custodiado bajo siete llaves?

Además del impacto en la Industria, se tendrá en cuenta el coste de las enfermedades relacionadas con la exposición a los disruptores endocrinos en Europa, que ha sido estimado por estudios independientes de entre 157.000 millones y 288.000 millones de euros al año.

La trama se dará por concluida el próximo 15 de junio, de acuerdo con nuestras fuentes: la propuesta final sobre los criterios para la identificación de los disruptores endocrinos será presentada en una reunión del College of European Commissioners ese mismo día.
Fuente: noticias de abajo
Más información:

Entrevista con la Ministra de Medio Ambiente de Francia, Ségolène Royal, sobre los contaminantes químicos.

Disruptores endocrinos: maniobras finales de la comunidad científica ligada a la Industria en Bruselas.