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miércoles, 7 de junio de 2017

REUNIÓN BIDELBERG 2017



Enfrentamiento en Bilderberg 2017
Cuando el presidente Trump parece haber resuelto, más o menos, sus problemas de autoridad interna, el conflicto se desplaza al seno de la OTAN. Washington quiere que se abandone la manipulación del terrorismo pero Londres no tiene intenciones de renunciar al instrumento que tan eficaz le ha resultado para imponer su influencia. Inicialmente organizado como caja de resonancia de la alianza atlántica, el Grupo de Bilderberg acaba de ser escenario de un enconado debate entre partidarios y adversarios del uso imperialista del terrorismo islamista en el Medio Oriente.
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No existen fotos de la reunión del Grupo de Bilderberg, cuyos trabajos tienen carácter confidencial. La policía del Estado de Virginia y el FBI no estuvieron vinculados a la protección del encuentro, que estuvo en manos de una milicia armada privada y de la OTAN.

El Grupo de Bilderberg fue creado en 1954, por la CIA y el MI6, para respaldar a la OTAN. ¿Objetivo? Crear un marco para el encuentro de personalidades del mundo económico y del mundo mediático con responsables políticos y militares para alertar a la sociedad civil sobre la gravedad del «peligro rojo». Lejos de ser un foro de toma de decisiones, este restringido club ha sido históricamente un lugar de encuentro donde los “veteranos” tenían que rivalizar en fidelidad a Londres y a Washington y los “jóvenes” estaban llamados a demostrar que se podía confiar en ellos para enfrentar a los soviéticos [1].

Fue en la reunión de 1979 donde Bernard Lewis reveló a los participantes del Grupo de Bilderberg el papel de la Hermandad Musulmana en la lucha contra el gobierno comunista afgano. Este islamólogo anglo-israelo-estadounidense propuso en aquel encuentro extender la «guerra por la Libertad» (sic) a toda el Asia central.

Fue en la reunión de 2008 del Grupo de Bilderberg –o sea, 2 años antes de que comenzaran los desórdenes– que la señora Basma Kodmani (futura portavoz de la oposición siria) y el alemán Volker Perthes (futuro consejero del estadounidense Jeffrey Feltman en la elaboración del documento para la capitulación total e incondicional de Siria [2]) explicaron por qué resultaba de interés respaldar a la Hermandad Musulmana para dominar el Medio Oriente. El dúo Kodmani/Perthes subrayaba entonces ante el Grupo de Bilderberg la «moderación» de la Hermandad Musulmana ante Occidente, en contraste con el soberanismo «extremista» de Irán y Siria [3].

Fue también ante el Grupo de Bilderberg, en la reunión de 2013, que el jefe de la asociación de los patrones alemanes, Ulrich Grillo, se pronunció por la organización de la migración masiva de 800 000 trabajadores sirios hacia las fábricas alemanas [4].
Bilderberg 2017

Ahora, el Grupo de Bilderberg acaba de realizar su reunión de 2017, del 1º al 4 de junio y en Estados Unidos. Lo excepcional de este encuentro es que, de los 130 participantes, no todos defendieron el mismo proyecto. En realidad pasó todo lo contrario a lo habitual: ante las intervenciones de Donald Trump en la cumbre arabo-islamo-estadounidense y en la cumbre de la OTAN [5], la CIA y el MI6 organizaron el primer día un debate entre partidarios y adversarios de la lucha contra el islamismo. Por supuesto, se trataba de obtener un compromiso entre ambos bandos o definir claramente las disensiones existentes y no permitir que estas destruyan el objetivo inicial de la alianza atlántica, que es la lucha contra Rusia [6].

Del lado del anti-islamismo (que no apunta contra la religión musulmana sino contra el islam político al estilo de Sayyid Qutb), estaban el general H. R. McMaster (consejero de seguridad nacional del presidente Trump) y la experta Nadia Schadlow. El general McMaster es un reconocido estratega cuyas teorías se han visto verificadas en el campo de batalla. Nadia Schadlow ha trabajado sobre todo en cómo convertir las victorias militares en éxitos políticos, se ha interesado mucho en la reestructuración de los movimientos políticos en los países derrotados y está a punto de publicar un nuevo libro sobre la lucha contra el radicalismo islámico.

En el bando de los pro-islamistas estuvieron:
*      por Estados Unidos, John Brennan (el último director de la CIA de la administración Obama) y sus ex subordinados Avril Haines y David Cohen (a cargo del financiamiento del terrorismo);

*      por el Reino Unido, Sir John Sawers (ex director del MI6 y protector de larga data de la Hermandad Musulmana) y el general Nicholas Houghton (ex jefe del estado mayor que preparó el plan de invasión terrestre contra Siria);


*      por Francia, el general Benoit Puga (ex jefe del estado mayor particular de los ex presidentes Nicolas Sarkozy y Francois Hollande y comandante de las fuerzas especiales francesas en Siria) y Bruno Tertrais (estratega neoconservador del ministerio francés de Defensa);

*      como representantes de las empresas privadas, los estadounidenses Henry Kravis (director del fondo de inversiones KKR y tesorero oficioso del Emirato Islámico [Daesh]) y el general David Petraeus (ex director de la CIA y cofundador de Daesh).

Como si ese desequilibrio no fuese suficiente, los organizadores incluyeron también en el debate a varios expertos en justificar lo injustificable, como el profesor Niell Fergusson (historiador del colonialismo británico).
Un posible cambio radical en materia de alianzas

Habrá que esperar algún tiempo para saber lo que se dijo en esta reunión y entender las conclusiones a las que han llegado o no los contendientes. Pero lo que sí es ya evidente es que Londres está incitando a un cambio de paradigma en el Medio Oriente. Si bien se abandona el modelo de la «primavera árabe» –o sea, la reproducción de la «revuelta árabe de 1916», organizada por Lawrence de Arabia para sustituir el Imperio Otomano por el Imperio Británico–, el MI6 espera crear una nueva colusión basada en el islam político.

De hecho, mientras que Washington renovó su alianza con Arabia Saudita y convenció ese reino de que tiene que romper con la Hermandad Musulmana a cambio de 110 000 millones de dólares en armamento estadounidense [7], Londres está tratando de montar una alianza entre Irán, Qatar, Turquía y la Hermandad Musulmana. Si el proyecto británico llegara a prosperar veríamos disolverse el conflicto «sunnitas versus chiitas» para asistir a la creación de una «media luna del islam político» Teherán-Doha-Ankara-Idlib-Beirut-Gaza. Esa nueva situación permitiría al Reino Unido conservar su influencia en la región.

El único punto de consenso entre los miembros de la alianza atlántica parece ser la necesidad de abandonar el principio que estipulaba la creación de un Estado yihadista. Todos admiten que hay que volver a meter el demonio dentro de la botella. En otras palabras, están de acuerdo en que hay que acabar con el Emirato Islámico (Daesh)… aunque algunos de sus miembros a al-Qaeda puedan acabar siendo transferidos a al-Qaeda. Eso explica el hecho que –inquieto por su supervivencia personal– el Califa autoproclamado haya hecho llegar secretamente un ultimátum al primer ministro británico y al presidente de Francia.
Cada cual tendrá que definir de qué lado está

En los próximos meses veremos si es real el cambio de Arabia Saudita. De ser verdadero, sería una buena noticia para los sirios… pero resultaría mala para los yemenitas –cuya tragedia seguiría manteniéndose en silencio en el mundo occidental. Con su cambio de actitud, el rey saudita Salman se abre a sí mismo la posibilidad de hacer evolucionar el wahabismo –que actualmente es una secta de fanáticos– para convertirlo en una religión normal. Ya en este mismo instante, el súbito conflicto entre Riad y Doha alrededor de Irán viene acompañado de una polémica sobre el posible parentesco entre el fundador de la secta –Mohammed ben Abdelwahhab– y la dinastía qatarí de los Al-Thani, pretensión que pone locos de rabia a los miembros de la dinastía Saud.

El proyecto del «islam político» consiste en unir a los miembros de la Hermandad Musulmana y los partidarios de Khomeiny. Ese proyecto implica que Irán, e incluso el Hezbollah, adopte esa problemática como reemplazo de la lucha antiimperialista. Si llegara a concretarse, Irán se retiraría de Siria. La Casa Blanca toma muy en serio esa posibilidad y se prepara –con gran temor– para enfrentarla. Para ello, Donald Trump ya designó a Teherán como su nuevo enemigo en su discurso de Riad y acaba de nombrar a Michael D’Andrea (el organizador del asesinato de Imad Mougniyeh, perpetrado en 2008, en Damasco) como responsable de la acción de la CIA relacionada con Irán [8].

Rusia ya se había preparado para una nueva distribución de las cartas en el Medio Oriente. Ha seguido adelante con su ambición de lograr acceso a las «aguas cálidas», mediante su apoyo a Siria, y de poder circular a través de los estrechos de los Dardanelos y del Bósforo (pasos obligados para entrar en el Mediterráneo), acercándose para ello a su adversario hereditario, que es Turquía. Pero a largo plazo, el islam político sólo puede acabar trayéndole problemas en el Cáucaso.

Como siempre sucede cuando los jugadores se reparten nuevamente las cartas, cada uno de ellos tiene que definir su posición. El Reino Unido defiende su Imperio, Francia defiende a su clase dirigente y Estados Unidos defiende a su pueblo. Algunos, en el Medio Oriente, lucharán por su comunidad y otros por sus ideas.

Pero las cosas no siempre son tan simples: Irán podría seguir el ideal del imam Khomeiny confundiendo el fin y los medios. Lo que comenzó siendo una revolución antiimperialista alentada con la fuerza del islam podría convertirse entonces en una simple afirmación del uso de esta religión para lograr objetivos políticos.
Las consecuencias en el resto del mundo

El MI6 y la CIA asumieron un gran riesgo al invitar a la reunión de Bilderberg 2017 al representante de un país que no es miembro de la OTAN. El embajador de China, Cui Tiankai, cuya intervención estaba programada sólo para el cuarto día del seminario, tuvo por tanto tiempo de evaluar, desde el primer día, las posiciones de cada uno de los miembros de la OTAN.

Por un lado, Pekín apuesta por la colaboración de Donald Trump, por la apertura de Estados Unidos al Banco Asiático de Inversión para la Infraestructura (AIIB) y por el desarrollo de todas sus rutas comerciales. Por otro lado, espera que el Brexit se traduzca en una alianza económica y financiera con Londres [9].

El embajador Cui, quien fue director del Centro de Investigación Política del ministerio chino de Relaciones Exteriores, aparentemente podría darse por satisfecho con una simple destrucción de Daesh. Pero él no ignora que quienes orquestaron el nacimiento del Califato para cortar el paso a la «ruta de la seda» en Irak y en Siria y organizaron después la guerra en Ucrania para cortar también la «nueva ruta de la seda» se preparan además para abrir un tercer frente en Filipinas y un cuarto frente en Venezuela, con los que esperan cortar otros proyectos de comunicación.

Desde esa perspectiva, China –que al igual que Rusia tiene el mayor interés en respaldar a Donald Trump, aunque sea para prevenir el terrorismo en su propio suelo– no puede menos que interrogarse sobre las posibles consecuencias a largo plazo de una hegemonía británica en la «media luna del islam político».
Thierry Meyssan

[1] «Lo que usted no sabe sobre el Grupo de Bilderberg», Thierry Meyssan, Komsomolskaya Pravda/Red Voltaire, 15 de abril de 2011.

[2] «Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire, 28 de enero de 2016.

[3] Sous nos yeux. Du 11-Septembre à Donald Trump, Thierry Meyssan, Editions Demi-lune, 2017. Una edición en español de este libro debe aparecer en las librerías próximante.

[4] «Cómo la Unión Europea manipula a los refugiados sirios», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 2 de mayo de 2016.

[5] «Trump adelanta sus peones», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria), Red Voltaire, 30 de mayo de 2017.

[6] «Grupo de Bilderberg, reunión de 2017», Red Voltaire, 2 de junio de 2017.

[7] «Donald Trump contre le jihadisme », par Thierry Meyssan, Al-Watan (Syrie) , Réseau Voltaire, 23 mai 2017.

[8] «La CIA prepara operaciones secretas duras contra Irán», Red Voltaire, 3 de junio de 2017.

[9] «El Brexit redistribuye las cartas de la geopolítica mundial», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 27 de junio de 2016.

Fuente: red voltaire

viernes, 19 de mayo de 2017

VENEZUELA: PRIMAVERA ARABE A LA VISTA



El Pentágono tiene a Venezuela en la mira

Recientes sucesos de violencia ocurridos en Venezuela, impulsados por sectores radicales de la derecha, han propiciado la apertura de una discusión por parte de sociólogos, politólogos, periodistas e intelectuales nacionales y extranjeros.
El periodista, investigador y experto en el área geopolítica, Thierry Meyssan, advirtió que estos actos forman parte de una estrategia diseñada por el Gobierno de Estados Unidos para realizar una intervención militar, similar a las que han ocurrido en países del Medio Oriente y del norte de África, producto de las campañas para enfrentar pueblo con pueblo y pueblo con gobiernos, cuyos hechos fueron conocidos como la Primavera Árabe.

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Thierry Meyssan

— ¿Qué es lo que busca en concreto Estados Unidos en nuestro país?

— Estados Unidos quiere generar aquí una especie de guerra civil similar a la que se inició a principios de esta década en algunos países del norte de África y del Medio Oriente, que se llamó la Primavera Árabe, donde pusieron a pelear hermanos contra hermanos para debilitar a los gobiernos de la región mediante el financiamiento de los grupos terroristas y extremadamente radicales que estamos viendo ahora sembrando el terror.

— ¿Cómo cree usted que va a funcionar esa estrategia?

— Aunque aún no está claro con qué grupos de aquí se apoyará Estados Unidos para alcanzar su objetivo, es obvio que al observar que tiene varias bases militares en un vecino país el peligro está latente. Para empezar, van a dividir a la población tratando de radicalizarla.

— ¿Cómo cree usted que va a lograr esta división?

— En primer lugar, tratará de convencer a los venezolanos de que este gobierno va a ser desplazado y va a ser reemplazado por otro gobierno. La idea es que el pueblo pierda la confianza en el gobierno y en las instituciones públicas. Con esta percepción se espera que las personas estén convencidas de que la historia está escrita y que ya no se puede hacer nada, algo parecido a lo que ocurrió en los países árabes, y por supuesto los únicos pueblos que han sobrevivido a este tipo de amenazas son precisamente los que han permanecido unidos. En el caso de Venezuela, es bueno destacar que el Comandante Hugo Chávez diseminó por todo el país el nacionalismo y eso es importante para enfrentar una situación como esta.

— ¿Para qué quiere eso la nación del norte?

— Hay que recordar que en el año 2001 Estados Unidos, luego del derribo de las Torres Gemelas y el ataque al Pentágono, no tuvo ningún reparo en pasarle por encima a todos los derechos fundamentales y fue cuando empezó a ir atacando a cada uno de los estados del oriente próximo y la próxima etapa será América Latina. Estados Unidos se planteó desde principios de la década de los 90 erigirse como la potencia indiscutible del mundo con la disolución de la Unión Soviética. Para ese momento ya estaba consciente de que para lograr eso, si era necesario, tenía que perder muchas cosas. Si había que perder dos brazos de ellos mismos lo harían.

— ¿Cuál sería el papel de los grandes medios de comunicación en este plan y cómo comparar su política informativa con la que han empleado en los conflictos de los países árabes?

— Para nosotros estas manifestaciones que han ocurrido en Venezuela han sido evidentemente mediatizadas por los medios internacionales para presentar una imagen distinta a lo que realmente ocurre. En el caso de lo que ocurrió ayer (el lunes) en la autopista (Francisco Fajardo) fue magnificado para demostrar que en Venezuela había una guerra y que la oposición es muy grande. La verdad es que yo vi esa manifestación y había muy poca gente.También la impresión que han querido dar los medios ante el mundo occidental es que en Venezuela la gente está muriendo de hambre porque sencillamente el Gobierno no les da de comer.

— ¿Qué opinión tiene sobre la cobertura de la prensa sobre el acoso y agresiones que han sufrido en el exterior, principalmente en Estados Unidos y algunos países de Europa personas que de una u otra forma apoyan la Revolución Bolivariana y al Presidente?

— La pregunta que hay que hacerse es por qué los medios mienten. Es ilógico, no tiene sentido, pero por supuesto la respuesta es que estos medios forman parte de la política militar que tiene Estados Unidos para establecer la guerra. En la sala de comando del Pentágono hay grupos militares que no están precisamente para ver qué es lo que pasa, simplemente es para planificar en conjunto, por ejemplo con la gente de la agencia Reuters y por supuesto cuentan con la participación de un pool o un grupo de medios internacionales. Con todos estos elementos se pretende crear una imagen negativa de algunos funcionarios del Gobierno al acusarlos de narcotraficantes o de estar incursos en delitos de corrupción o de estar asesinando a su propio pueblo. Para llevar a cabo este plan es necesario financiar y formar grupos de acciones terroristas para atacar las instituciones públicas y crear un efecto inverso. La única excepción en la presentación real de los hechos, igual que lo que ocurre en el Medio Oriente es el canal de televisión Telesur.

Por supuesto, para lograr este propósito también se ha diseñado un plan para entorpecer las comunicaciones entre Venezuela y el resto del mundo. Yo tengo 4 días en Venezuela y me ha sido muy difícil comunicarme por vía telefónica. He tenido que recurrir a aplicaciones como whats app, por ejemplo, que son controladas por Estados Unidos.

— ¿Qué va a pasar con los países que son calificados como aliados de Estados Unidos, pero que también nos son afines por su condición de latinoamericanos?


— Aún no está claro si ese ataque solo será contra los países del noroeste de Suramérica, Venezuela, Bolivia, Ecuador, o si será en toda América Latina, pero, de acuerdo con documentos desclasificados en 2004 por el Pentágono, no se tiene previsto tocar a Argentina, México y Brasil. Hay que tomar en cuenta que de 2004 al presente han pasado muchas cosas en Brasil y en México, por lo que la estrategia estadounidense pudiera haber cambiado.

— ¿Qué percepción se lleva usted de Venezuela luego de su estadía de cuatro días?

— Creo que el pueblo está muy motivado a preservar lo que se ha alcanzado. En la medida en que el pueblo gane confianza en el país, por supuesto Venezuela va a estar bien. También es muy importante que los venezolanos busquen medios alternativos, distintos a los aliados de Estados Unidos, para enterarse de lo que ocurre. Pueden hacerlo en la Red Voltaire, por ejemplo.

Fuente
Ciudad Caracas (Venezuela)

VENEZUELA: AGITACIÓN CONTRARREVOLUCIONARIA



¿Hacia una «primavera latina»?
por Thierry Meyssan

Va en ascenso la inquietud en Latinoamérica, donde Estados Unidos y el Reino Unido están implementando una «primavera» al estilo de las «primaveras árabes». Por supuesto, como prácticamente todos los latinoamericanos son cristianos, no se tratará en este caso de sembrar la guerra enemistando a los pueblos con argumentos religiosos. Se buscará más bien la manera de recurrir a ciertos aspectos de las identidades locales. Pero el objetivo seguirá siendo el mismo: no se trata de reemplazar un gobierno por otro sino de destruir los Estados para eliminar así toda posibilidad de resistencia nacional frente al imperialismo.
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Con el tiempo, numerosos líderes políticos del mundo entero han reinterpretado las «primaveras árabes». Lo que al principio parecía ser una serie de revoluciones espontáneas contra gobiernos autoritarios se ve hoy en día como lo que realmente es: un plan anglosajón de desestabilización de toda una región del mundo para poner en el poder a la Hermandad Musulmana. El recuerdo de la «revuelta árabe de 1916», durante la cual Lawrence de Arabia sublevó la región en contra del Imperio Otomano haciendo que los pueblos soñaran con la libertad para acabar sometiéndolos al Imperio Británico, está ahí para demostrarnos que Londres dispone de la experiencia necesaria para ello.

Los anglosajones están preparando al parecer una nueva ola de seudo revoluciones en Latinoamérica. Todo comenzó con un decreto del entonces presidente Barack Obama, emitido el 9 de marzo de 2015, que declaraba un estado de emergencia ante la extraordinaria amenaza que la situación en Venezuela supuestamente representaba para Estados Unidos. Ese documento suscitó en todo el continente una ola de indignación que obligó al presidente estadounidense a presentar excusas durante una cumbre regional. Obama se excusó… pero no anuló el decreto y los preparativos para una nueva guerra siguieron adelante.

Es importante observar que el texto de Obama sobre Venezuela no es una ley, como la Syrian Accountabilty Act adoptada bajo la administración de George W. Bush, en 2003, sino un decreto presidencial. Eso implica que el poder ejecutivo no está obligado a rendir cuentas al legislativo sobre los preparativos que lleva a cabo al respecto.

En el mundo árabe en general, y en el caso de Siria en particular, los anglosajones necesitaron 8 años para iniciar las acciones. Pero numerosos elementos hacen pensar que necesitarán menos tiempo para emprender un programa de destrucción en Latinoamérica.

En Brasil, justo antes de los Juegos Olímpicos, estalló una serie de desórdenes contra el gobierno de la presidente Dilma Rousseff. Esta última fue destituida como resultado de un procedimiento parlamentario, legal pero totalmente en contradicción con el espíritu de la Constitución.

El golpe parlamentario contra Dilma Rousseff fue implementado, bajo el control del Banco Central –cuyo segundo al mando tiene doble nacionalidad brasileña e israelí–, por un grupo de diputados hoy metidos hasta el cuello en graves escándalos de corrupción. Los servicios de seguridad brasileños se mantuvieron extrañamente pasivos durante el golpe. ¿Cómo se explica eso? Con vista a los Juegos Olímpicos, se hallaban bajo la supervisión de expertos israelíes. Actualmente, el nuevo presidente, Michel Temer –quien tiene doble nacionalidad brasileña y libanesa–, es objeto del más amplio rechazo popular.

La situación no es mucho mejor en México, país ya de hecho dividido en cuatro. El norte exhibe un fuerte crecimiento mientras que el sur está en plena recesión. Los dirigentes políticos mexicanos han vendido Pemex, la empresa petrolera nacional, y todas sus reservas a Estados Unidos, que por consiguiente ya no necesita el petróleo del Medio Oriente. Sólo el ejército parece creer aún en el concepto de patria.

En Venezuela, la oposición ha logrado capitalizar algunos errores económicos del gobierno para realizar unas pocas grandes manifestaciones pacíficas. Pero también organiza simultáneamente minúsculas concentraciones extremadamente violentas durante las cuales han sido asesinados tanto policías como manifestantes. Creando la confusión, las agencias de prensa internacionales dan la impresión de que ha comenzado una revolución contra los chavistas, lo cual no tiene absolutamente nada que ver con la realidad.

O sea, los tres principales Estados latinoamericanos están siendo desestabilizados al mismo tiempo. Tal parece como si los neoconservadores estadounidenses, previendo un posible restablecimiento de la paz en Siria, estuviesen acelerando la aplicación de sus planes en Latinoamérica.

El viernes, en una alocución transmitida por televisión, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, puso en guardia al pueblo sobre el proyecto anglosajón de «primavera latina». El presidente Maduro citó amplia y repetidamente los precedentes de Libia y Siria ante una audiencia de intelectuales latinoamericanos, a quienes tuve la oportunidad de unirme, como sirio de corazón.
Thierry Meyssan

Fuente
Al-Watan (Siria)

miércoles, 10 de mayo de 2017

MACRON UNA VICTORIA SOLITARIA




Elección presidencial en Francia
Kadima! En Marche!
por Thierry Meyssan

Luego de haber puesto en la presidencia de la República sucesivamente un agente de la CIA y un lacayo de Qatar, los franceses vuelven a dejarse engañar –por tercera vez–, y en esta ocasión el engaño viene de un producto de la influencia israelí. Aún creen haber ahuyentado el espectro del fascismo votando por un candidato que goza del respaldo de la OTAN, de los Rothschild, de todas las grandes empresas de la Bolsa de París y de los grandes medios de prensa. Lejos de darse cuenta de su error, todavía se hallan bajo los efectos de una hipnosis, de la que probablemente no saldrán hasta el fin de las próximas elecciones legislativas.

Inmediatamente después del anuncio de su victoria electoral, el presidente democráticamente electo de la República Francesa pone distancia entre el pueblo y él. Rechazando todo baño de multitudes, Emmanuel Macron cruza, ostentosamente solo, la explanada del Louvre bajo la mirada de sus partidarios.

El equipo del ahora presidente electo de Francia, Emmanuel Macron, logró poner a los franceses en estado de hipnosis. Con ello impuso la elección –con dos tercios de los votos válidos– de un hombre de sólo 39 años, cuyo partido fue creado en internet hace casi exactamente un año, y que nunca antes se había presentado a ninguna otra elección.

Esta “hazaña” es fruto del equipo de Steele & Holt, una misteriosa firma cuyo nombre hace referencia a la serie de televisión Remington Steele [1], en la que la directora de una agencia de detectives contrata a un ladrón –interpretado por el actor Pierce Brosnan– para que se presente a los clientes como si fuese él el jefe de la agencia.

Ni se moleste usted en buscar quién se esconde detrás de la firma Steele & Holt. Lo único que se sabe a ciencia cierta es que sus dos principales clientes son la transnacional francesa AXA y la familia Rothschild. Todo el mundo sabe que Emmanuel Macron trabajó para los Rothschild, pero la contribución de estos a la organización de su partido político es un secreto bien guardado. En cuanto al gigante de los seguros AXA, se trata de una gran transnacional presidida por Henri de La Croix, quinto duque de Castries, quien preside también el think tank de la OTAN (el Grupo de Bilderberg), el Instituto del Bósforo (que es el think tank de Turquía) y, en Francia, el Instituto Montaigne (un think tank de derecha).

Por cierto, no está de más recordar aquí que el influyente Henry Kissinger invitó a Macron a la reunión anual del Grupo de Bilderberg realizada en 2014, junto a los también franceses Francois Baroin y Christine Lagarde, directora del FMI.

A través del Instituto del Bósforo se hizo posible detectar y sobornar a diferentes personalidades de derecha y de izquierda que han aportado su respaldo a Macron.

Fue en los locales del Instituto Montaigne donde tuvieron lugar las primeras reuniones de la nueva formación política creada para Macron, que incluso está domiciliada oficialmente en la dirección personal del director de ese instituto.

El nuevo partido francés debe su nombre, En Marche! [“¡En Marcha!”], al hecho que esas dos palabras corresponden a las iniciales de Emmanuel Macron. Si no se habría llamado En Avant! [“¡Adelante!”], que en hebreo sería Kadima!, nombre del partido israelí fundado por el general Ariel Sharon en 2005. Cuando alguien le señaló al viejo general israelí que el nombre de su nuevo partido recordaba el del partido de Mussolini –Avanti!–, Sharon replicó que esa era la orden con la que él mismo solía iniciar cada una de las operaciones que emprendía por iniciativa propia, como cuando invadió Beirut contradiciendo a su estado mayor.

Tanto Kadima! como En Marche! son partidos que se dicen centristas y en cuyo seno se reúnen personalidades tanto de derecha como de izquierda… y todos sabemos cuán “centrista” fue Ariel Sharon, general israelí que creó su propio partido para separarse de Benyamin Netanyahu. Ariel Sharon fue de hecho un colonialista que quería crear un Estado palestino que siguiese el modelo de los bantustanes sudafricanos. El apartheid era para Ariel Sharon la única vía que podía permitir la preservación de Israel. Netanyahu, por el contrario, un talmudista que se niega a aceptar la idea de compartir Palestina con los goyim [2]. Para Netanyahu los goyim deben ser expulsados de Palestina, si no es posible exterminarlos.

Volviendo a la situación política en Francia, seguramente nos enteraremos con el tiempo de por qué Macron quiso romper con el primer ministro socialista Manuel Valls. Por el momento, es notoria la insistencia que Valls está poniendo en tratar de unirse a En Marche!, sólo comparable al poco tacto que ha tenido Macron para rechazarlo observando que un grave conflicto los separa.

El fascismo en marcha

Para impulsar al candidato Macron, la firma Steele & Holt –léase la OTAN y los Rothschild– se apoyaron en las antiguas redes pro-estadounidenses de la Fondation Saint-Simon. Juntas orquestaron todo el show sobre «la amenaza Le Pen», logrando así que muchos electores resueltamente contrarios a Macron acabaron votando por él por temor a un resurgimiento del «nazismo» en Francia. Al no tener gran cosa que reprocharle a Marine Le Pen, le atribuyeron los crímenes de su padre y unas cuantas cosas más.

Esta manipulación demuestra que, en la «sociedad del espectáculo», la forma es más importante que el fondo. Reflexionemos juntos. ¿Cuáles son las características del fascismo? Decreta el fin de la lucha de clases recurriendo al corporativismo que reúne a patronos y obreros en el seno de las mismas organizaciones, decreta el fin de la dialéctica derecha-izquierda gracias a la creación de un partido único y, por consiguiente, decreta el fin de toda forma de oposición, garantizado por el uso de la fuerza.

Si bien la primera de esas características hubiese podido aplicarse a la visión de las cosas que tenía Jean-Marie Le Pen, no es menos cierto que ya no es aplicable a la visión de la sociedad que plantea su hija Marine.

En cambio, la dos primeras características del fascismo anteriormente citadas –fin de la lucha de clases mediante el corporativismo y fin de la dialéctica derecha-izquierda mediante la creación de una formación política– corresponden a la perfección con lo que plantea Macron, respaldado en la elección presidencial por todos los jefes de las grandes empresas de la bolsa de París… así como por la dirección de la CGT, el sindicato más representativo de la clase obrera francesa. El propio Macron no cuestiona la capacidad de los partidos de derecha y de izquierda para defender los valores que consideran suyos… pero llama a los líderes de esos partidos a que se unan al partido que él creó en aras de la defensa de «intereses comunes». De hecho, si la próxima cita electoral prevista en Francia –las elecciones legislativas– se desarrollan conforme a los deseos de Macron, eso será el inicio de la destrucción de la oposición. En todo caso, el unanimismo de la prensa escrita de ambas tendencias a favor del candidato Macron y la campaña desatada contra los sitios web que contradicen ese coro de uniformidad mediática sirven para darnos una idea clara de lo que ya está en preparación.

La Historia se repite. En 1940, los franceses apoyaron al mariscal Philippe Petain creyendo protegerse con ello del nazismo… y fue Petain quien instauró el fascismo. En 2017, acaban de votar por Macron por temor a la «extrema derecha»… y será Macron quien acabe instaurando el fascismo.

Una campaña lastrada por los “escándalos”

Es cierto que algunos electores deben haberse sentido incómodos ante las personalidades –bastante sui generis– de los candidatos y el uso, por una de las partes, de métodos de propaganda nunca vistos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Cuando tenía sólo 15 años, Emmanuel Macron tuvo una relación sexual con su profesora de teatro –23 años mayor que él–, no tardó en vivir con ella y se casaron 15 años después. Marine Le Pen heredó de su padre la presidencia del partido creado por él. Comenzó por limpiar esa formación política, llegando incluso a excluir a su propio padre. Si recurrimos a los términos que utilizan los psicoanalistas, Macron se casó con su madre y Marine Le Pen “mató” a su padre.

Pero lo más importante es que el equipo de Macron no vaciló en acusar a sus rivales de las peores traiciones, y sin la menor lógica pero teniendo la garantía de que los diarios regionales y nacionales –que ya controla en su totalidad– no se atreverían a emitir absolutamente ninguna crítica contra esas acusaciones, a pesar de todo lo absurdas que fueron. El candidato de la derecha, Francois Fillon, se ha visto así convertido a ojos de todos en un ladrón, a pesar de que no se ha comprobado ninguna de las acusaciones de las que fue objeto. Igualmente, Marine Le Pen es vista como la personificación misma del fascismo, aunque no ha defendido nunca las posiciones que se le atribuyen.

Una victoria solitaria

En cuanto se anunció que había sido electo, el futuro presidente Macron pronunció una breve alocución desde su cuartel general de campaña. Dijo unas cuantas banalidades, pero con el aire de gravedad del hombre que siente bruscamente el peso de las responsabilidades que acaban de caer sobre sus débiles hombros. Y luego se regaló a sí mismo un nuevo instante teatral con sus partidarios en la explanada del Louvre. Atravesó París en un cortejo de autos con cristales negros. Luego atravesó a pie, solo e inaccesible, la explanada del Louvre para subir al escenario allí instalado en su honor. Y desde ese lugar, al pie de la pirámide de cristal del museo del Louvre, como Napoleón Bonaparte, pronunció otro discurso, también lleno de lugares comunes pero con un tono encendidamente marcial, cuando él nunca ha combatido con armas. Para terminar, se rodeó de su familia y de unos cuantos militantes para entonar La Marsellesa.

Contrariamente a lo que siempre hicieron todos sus predecesores, Emmanuel Macron no estrechó ni una sola mano en toda esa velada triunfal. Nadie pudo acercársele. Macron no permitió que ninguna de las personalidades políticas que lo apoyaron apareciese junto a él y compartiese su victoria. Para cobrar el premio por haber traicionado sus partidos respectivos, esas personalidades tendrán que incurrir en nuevo acto de traición… aportando nuevamente su apoyo a los partidarios de Macron en las elecciones legislativas de junio.

Sólo entonces, ya con todas las riendas del poder en sus manos, el presidente Macron permitirá que los franceses salgan de la hipnosis. Cuando sea ya demasiado tarde.

¡Adelante, en marcha!
Thierry Meyssan
Fuente: red voltaire
[1] Transmitida en Latinoamérica bajo el título “Con temple de acero”. Nota del Traductor.

[2] Goy, en plural goyim, es el término, peyorativo, que utilizan los judíos para referirse a todo el que no es judío. Nota de la Red Voltaire.